CAPÍTULO 2
La Malvada Peta
En tiempo de los Chimus 1270 D.C. el Rey Michancaman se encontraba
en la ciudad de Chan Chan; todos sus súbditos le rendían pleitesía, pero algo
estaba por suceder, las cosechas habían decrecido en todos sus dominios desde el
norte por Piura hasta Carabayllo por un fenómeno climático que los amenazaba.
Michancaman tenía un hijo,
Chimpeanac, un joven guerrero que podía
tener control del agua, viento y tierra,
heredado de su abuelo Mochetumec. Identificaba su poder con el agua con el cangrejo,
de grandes armaduras resistentes, muy sigiloso para atacar y defenderse. El
poder del viento lo tomaba de la
gaviota, ave que podía controlar sus dominios costeros y gran cazador de peces.
El poder de tierra lo controlaba con la representación de un felino, el puma
costeño; que tenía la habilidad de velocidad y buena visión.
Lamentablemente su pueblo pasaba
por malos momentos, no había comida y había que buscar en otras regiones. El
mar no producía la cantidad de peces para abastecer a su pueblo, sus cosechas
se vieron perjudicaban por la clemencia de los cambios constantes del clima,
lluvias tormentosas y prolongadas que desbarataban sus sembríos. El aumento del
cause de los ríos que daba vida a sus valles productivos, produciendo gran
perdida de sus cosechas.
El Rey Michancaman había
encargado a sus chamanes para que ayuden a la búsqueda de una solución. Entre
todos ellos contaba con una curandera, mujer de un chaman llamada Peta-Ullec;
ella es una mujer muy vanidosa, joven que dominaba la magia para curar,
quitando enfermedades con sus brebajes, tenia mucha fascinación por el rito a
la tormenta. Su esposo el chaman, y fiel servidor del Rey, Chepenaqué había
encontrado una solución y era de subir a las montañas y pedir ayuda a los
vecinos del Imperio Inka. Para ello se tendría que hacer una gran tregua
brindándoles comida de la costa y de esa manera tener alimentos de las
montañas.
El rey mandó una comisión a cargo
de su valeroso hijo Chimpeanac acompañado del chaman Chepenaqué y sus valerosos
encomendados guerreros en la búsqueda de una tregua e intercambio. Todos ellos
salieron de la ciudad de Chan Chan rumbo a las montañas con dirección al Qosqo,
capital del Imperio Inka. La mujer curandera Peta Ullec llama a su esposo antes
de partir y le dice:
_ Esposo, sé
que esta misión es muy importante de la cual nos ayudará con nuestro pueblo.
_ Así es Peta.
Por algo estoy acompañando al joven Chimpeanac para tener una buena
comunicación con el hijo del Rey Inka Pachacutec Capac, el joven heredero Túpac
Yupanqui Capac. El probablemente nos dé la ayuda que necesitamos.
_ Puede ser,
pero… podemos dar una ayuda adicional, esposo.
_ ¿Qué tipo de
ayuda?
_ Me he
enterado que la novia del joven heredero Túpac Yupanqui esta embarazada, y sé
que el rey Pachacutec querrá un varón como heredero. Dale esto al joven rey
como regalo de nuestro pueblo.
_ Pero no puedo
hacer eso sin la autorización del rey Michancaman.
_ Esposo, él no
conoce mucho de esto, ¿queremos ayudar o no?
_ Esta bien
mujer y que es esto.
_ Esto es algo
que preparé para esos jóvenes, lo tienen que tomar el hijo heredero Túpac
Yupanqui y su joven novia que esta embarazada, así ella podrá tener el hijo
varón que desea.
_ Esta bien,
nos vemos… Cuídate.
_ Adiós.
Peta Ullec se despide de la
puerta de su casa y las tropas dirigidas por el joven Chimpeanac van dirección
hacia la ciudad imperial Qosqo.
Mientras en el camino las lluvias
azotaban los caminos haciendo difícil el trayecto, sus soldados se veían muy
cansados y algunos caían en los abismos por
los huaycos. Pero todos se ayudaban para soportar el frio y el soroche. Ellos
continuaron con su camino hasta que lo abordaron los guerreros Inkas por las
montañas. Chimpeanac se acercó y se presentó como el hijo del Rey Chimú,
Michancaman. Ellos fueron escoltados hacia el Qosqo.
Ingresaron a la ciudad imperial y
presentaron al Rey Pachacutec y su joven heredero Túpac Yupanqui. Llegaron a
conversar con ambos teniendo una aceptación favorable, pero el Rey Pachacutec
pidió algo más a cambio de intercambiar comida, tener accesos libre a las
tierras del Guayas, al norte. El joven Chimpeanac aceptó. El chaman Chepenaqué
le alcanzó todas las ofrendas y regalos como agradecimiento, aprovechó para
darle la pócima que su mujer había preparado para los jóvenes padres Inkas.
Chimpeanac habló con el joven
Inka Túpac Yupanqui. Ambos congeniaron y hablaron de sus proyectos de expansión
y quizá sus pueblos se podrían unir formando el Gran Imperio para no ser
atacados por los Guayas y los Chachapoyas. Mientras se reían, Chimpeanac le
entregó la pócima diciéndole que ayudaría a que él tenga un varón como primer
heredero. Túpac Yupanqui le agradeció y le dio un abrazo. Ese seria la última
vez que ambos jóvenes sonreirían juntos. Ya que llegó la noche y vieron el
ocaso al occidente entre una ventana Inka. La delegación Chimú regresó a Chan
Chan y Túpac Yupanqui quedó satisfecho junto con su padre.
Las súbditas prepararon a los
jóvenes para dormir y Túpac Yupanqui antes de dormir le dio a su novia la
pócima; ambos lo tomaron. Al día siguiente, los dos jóvenes no se levantaron…
estaban en un estado de sueño profundo, con fiebre alta. La Familia Real y toda
la Nobleza Real estuvieron muy preocupados por la condición de la joven pareja
y más aun que la novia estaba embarazada, con la probabilidad de perder el
bebé. Ingresó el Gran Emperador Inka Pachacutec y vio cerca de su cama un
envase con distinciones chimú y sospecho que la visita que recibieron hace poco
tendría algo que ver. Preocupados por la salud llamaron a sus chamanes y
curanderas para que saquen de ese estado a la pareja real. No podían conseguir
algún antídoto para su recuperación.
En las afueras del Palacio Real
aparece una mujer cubierta, luego es revistada por los soldados reales y es
llevada a la familia real ya que argumentó que traía la cura para la joven
pareja real. Pachacutec se mostró muy agradecido con la mujer misteriosa, Túpac
Yupanqui no lo estuvo por completo, ya que en ese proceso de recuperación, su
amada novia había perdido a su heredero quedando demasiado resentido y dolido
por la mentira e hipocresía de los visitantes Chimus.
Decidió dar parte a su padre
Pachacutec tomar venganza y apoderarse de sus tierras. El Gran Rey Pachacutec
autorizó dicha movilización en masa contra los Chimus partiendo de las fortalezas
de Sacsay Waman todas las tropas guerreras al mando de Túpac Yupanqui.
Mientras las tropas salían rumbo a
la costa y devastar a los Chimus, la misteriosa mujer aparece entre la familia
real y se descubre el rostro. Era la curandera Peta Ullec, con una sonrisa
maquiavélica mira hacia el occidente sin el mas mínimo remordimiento.
Las tropas reales incaicas llegaron al valle
de Moche en la noche a mando de Tupac Yupanqui, el observó con mucha ira y
sentía que tenia que tomar venganza por lo que le habían hecho a él y su
heredero, perdiéndolo en el vientre de su madre. Los Inkas divisaron a lo lejos
a la Ciudad de Chan Chan. Mientras todos dormían se sintió el ingreso de los
Inkas a las demás ciudadelas de la gran ciudad Chan Chan.
El joven Chimpeanac aun echado en
su cama siente entre su sueño algo catastrófico y comienza a sudar… Mientras en
las afueras de la Ciudad de Chan Chan,
las demás ciudadelas eran devastadas por los Inkas.
Chimpeanac no resiste el mal
sueño y se levanta muy preocupado.
En la actualidad Ramiro Chapoñan
también tenia una pesadilla, sudaba y preocupado se levanta en la mañana.
Respira profundo y se sienta en la cama.
_ Que horrible
sueño, nunca pensé que la traición llegaría tan lejos.
Ramiro se levanta de su cama y se
dirige a su ventana para mirar ese escenario matinal, imaginándose su ciudad
llena de fuego y la gente gritando alrededor en el presente, mujeres y niños
gritando por las calles.
Ramiro solo da un suspiro y se
prepara para salir a correr.
Al otro lado del mundo, al
sur Alemania, en la ciudad de Köln sale
un joven de su universidad con sus amigos de la facultad. Este joven con
características exóticas diferente a los demás chicos europeos, era uno de los
más guapos entre las chicas por sus características físicas, alto, piel
trigueña, cabello oscuro, complexión atlética.
Bajando por las escaleras se
acerca una chica rubia llamada Sophie.
_ Hans, Hans te
están buscando en la Dirección… (Respirando
rápidamente) uf menos mal que te encontré en la salida, algo ha pasado,
Hans.
_ (Él muy sorprendido mira su reloj y con la
otra mano cogiéndose la cabeza) Sophie es sobre mis padres.
_ Creo que sí
Hans, la policía esta en la Dirección.
Hans se va corriendo por los
pasillos y llega a la Dirección. Toca la
puerta, y el Director le pide que ingrese.
_ Hans… pasa
por favor.
_ Señor
Director, dígame que le ha pasado a mis padres.
_ Tranquilo
Hans, aquí el Comisario te dirá lo que pasó.
El Comisario le responde:
_ Joven
Schaeffer, creo que sus padres estaban de retorno de Francia, ¿verdad?
_ Así es,
¿dígame están ellos bien?
_ Joven le pido
que se tranquilice.
_ Cómo me pide
eso en estos momentos, ya déjese de tanto protocolo y dígame donde están ellos.
_ Bueno su
padre ha fallecido en al aparatoso accidente en la carretera P-8, estrellaron
con un camión y su padre recibió la peor parte muriendo al instante, pero su
madre esta en el Hospital Joseph Grösse Welsch.
_ ¡No puede
ser! (Hans agarrándose la cabeza fuertemente y sale corriendo)
Hans pierde el sentido y la
dirección al salir de la Universidad en búsqueda de su auto. En su auto se
siente demasiado deprimido, ellos eran la única familia que tenia en este
mundo. Llega al Hospital e ingresa a Recepción.
_ Señorita
enfermera ¿dígame donde esta mi madre?
_ ¿Quién es su
madre?
_ Hanna Schaeffer… ¡Yo soy Hans
Schaeffer!
La enfermera queda mirándole a
Hans de una manera muy extraña y sorprendida, por las características físicas
no parecía ser el hijo de una mujer alemana. Él se da cuenta y le presiona
nuevamente a la enfermera que se apure diciéndole en que habitación está su
madre.
_ Enfermera
podría apurarse y dejar de estar mirándome como si fuera un inmigrante… soy
hijo de Hanna Schaeffer, ¿quiere que le diga que soy su hijo adoptivo?
_ No joven
Schaeffer no es necesario…
_ ¡Entonces
apúrese!
_ Esta bien,
bueno aquí tiene… su madre esta en la habitación de cuidados intensivos pasillo
F habitación 630.
Sale corriendo nuevamente,
mientras los doctores y enfermeros le quedan mirando, hasta que baja la
velocidad y se acerca a la habitación,
ella estaba con muchos equipos de respiración artificial en sus fosas nasales.
Él se acercó y una enfermera le dice:
_ Usted, ¿quién
es?
_ Soy su hijo.
_ (Sorprendida) Bueno… ella aun no puede
hablar mucho, esta muy delicada, su situación es muy crítica, ha sufrido una
grave lesión en la columna vertebral que ha afectado sus pulmones y costillas.
Hans se sintió demasiado abatido,
y preocupado por la salud de su madre. Ella había sido una mujer muy buena,
aunque ella nunca pudo tener sus propios hijos, ella le entregó todo ese amor
que madre que ella quería desde siempre a su pequeño Juanito, quien ahora se
llama Hans Schaeffer. Ahora esta postrada a una cama entre la vida y la muerte.
Hans aun en el hospital y
demasiado preocupado recibe la visita de su amiga Sophie.
_ Hola Hans.
_ Hola Sophie,
gracias por venir.
_ No tienes por
qué, en realidad estuve muy preocupada, ¿cómo esta tu madre, Hans?
_ Muy grave,
quizá no sobreviva.
_ Cuanto lo
siento Hans.
Una enfermera se acerca Hans y le
pide que vaya a la habitación de su madre ya que ella mencionó su nombre entre
sueños.
_ Usted es su
hijo Hans, verdad?
_ Así es.
_ Bueno venga
por favor, con mucho cuidado, su madre le llama.
Hans se va a la habitación y ve
a su madre. Ella estaba llorando y queriendo hablar de manera cortante logra
decirle algo a Hans, un secreto que tenía oculto por años.
_ Hans ve por
tu madre
_ Tú eres mi
madre.
_ Si, pero tu
madre María esta en Perú.
_ Pero recuerdo
que me dijiste que ellos había fallecido en el pasado. Yo aun era un niño, lo
recuerdo más o menos.
_ Hans… hijo te
amo, te quería conmigo, quería que seas mi hijo y lo eres… eres lo mejor que me
regalo la vida.
_ Madre, y tú
eres la mejor, tienes que ponerte bien.
_ Hans ahora ve
con María… Búscala, ella es María…ahh…María ahh Hua… Hua…
_ ¿Qué?... no
entiendo, María, ¿Qué?
_ Hans, Juan
Ccori.
_ María… Hua
ahh Juan Ccori.
_ Madre, madre.
Hanna se puso muy mal y ya no
podía respirar diciendo sus últimas palabras.
_ Juanito Ccori
Hua..Hijo te amo.
Ella cerró sus ojos con lágrimas
y Hans no soportó esa imagen y salió corriendo a la calle. Sophie su amiga la
quiso detener pero él salió despavorido. Estuvo toda la noche caminando por las
calles porque sabía que se había quedado solo en este mundo.
Continua...

